Modo de producción o Sistema económico

Un sistema económico es el modo o manera en que un grupo de gente o pueblo se organiza o estructura para la producción, distribución de bienes y servicios y para la asignación de recursos dentro de una determinada sociedad. Todo sistema económico esta compuesto por una serie de fuerzas, instituciones y relaciones sociales que nacen o se generan a partir de la forma en que se organiza la producción.

Karl Marx utiliza el concepto de Modo de Producción para referirse a lo que otros suelen llamar, “Sistema económico”. Marx  lo define como el conjunto de fuerzas productivas y las relaciones de producción, en el proceso de elaboración de los bienes materiales. Desde su óptica o desde el Marxismo, el modo de producción determina la estructura de la sociedad.

Para el Marxismo el modo capitalista, basado en la propiedad privada de los medios de producción, esta definido por un determinado nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y una forma particular de relaciones de producción. Este sistema o modo de producción determina la división de la sociedad en dos clases antagónicas, el proletariado o clase obrera y la burguesía o capitalistas, de la misma manera en que anteriormente en la historia económico-social de la humanidad, el sistema económico esclavista determinó la división de la sociedad entre esclavos y amos y luego, el sistema feudal, entre señores y vasallos (o siervos).

Para Marx cada modo de producción determina además la estructura social y cultural de un sociedad. En el capitalismo todas las relaciones sociales en la sociedad, incluyendo las concepciones políticas, jurídicas, religiosas o artísticas, así como las instituciones sociales, políticas, jurídicas y de otro tipo. Toda la estructura o nomenclatura socio-cultural de una sociedad se halla condicionada por el modo en el que el sistema capitalista organiza la producción; esta no depende de los deseos ni de las intenciones de los hombres, ni de las ideas ni de las teorías, ni de las formas del Estado ni del Derecho.

Así, el carácter y la estructura de toda sociedad se hallan determinados por el modo de producción imperante. Pero como todo cambia, al cambiar un modo de producción, cambia también todo el régimen social, cambian entonces las ideas políticas, jurídicas, religiosas, artísticas, filosóficas, así como también se transforman  todas las instituciones correspondientes. El cambio de modo de producción constituye pues una revolución. En la visión teórica de carácter revolucionario que propone Marx del futuro socio-político la propia lógica interna del modo de producción capitalista le conducirá a su desaparición y sustitución por un modo de producción socialista.

LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y SUS CONSECUENCIAS

Toda revolución de carácter social supone una transformación radical, profunda y total de la situación cultural, política y económica de una sociedad. Dicha transformación significa siempre una ruptura transcendental con el orden y la realidad que existía hasta el momento en la sociedad atravesada por un proceso revolucionario.

Si bien las grandes transformaciones socio-económicas que se dieron en Europa en la transición del feudalismo al capitalismo como sistema socio-económico desde el siglo XIV se consideran en si mismas como unas de naturaleza revolucionaria, la revolución capitalista no se ve realmente completada, sino hasta el momento en que entra en escena la industrialización de las sociedades capitalistas europeas; fenómeno que efectivamente lleva al capital a su siguiente nivel de desarrollo convirtiéndole verdaderamente en un sistema de producción mundial.

La Revolución industrial dio inicio en Inglaterra a mediados del siglo XVIII y significó un cambio radical y profundo no sólo en la manera en que hasta ese momento se llevaba a cabo la producción de mercancías, sino un cambio trascendental en las relaciones sociales de producción. El enriquecimiento y acumulación de capital por parte de la clase empresarial y de los Estados se catapultó a dimensiones nunca jamás vistas. El capital se abrió de esta manera paso y se transformó de uno mercantil-comercial y agricola  a uno de  capital industrial; el mismo, que andando el tiempo, y como consecuencia de las riquezas acumuladas, se convertiría en lo que es hoy día, en el gran capital financiero que tanta preeminencia posee hoy. Ciertamente, anterior a la explosión industrial existían fábricas que producían diferentes tipos de mercancías, especialmente en el área textil. No obstante, y de acuerdo a diferentes historiadores, la producción jamás alcanzó el nivel que las nuevas tecnologías iban a lograr al ponérseles al servicio de la producción fabril industrial. Precisamente, el término Revolución Industrial se utilizó por historiadores para referirse originalmente, al fenómeno de producción fabril que se desarrolló a partir de la introducción y aplicación de la maquinaría en la confección de textiles a nivel industrial, la introducción de la máquina de vapor en este y otros escenarios y el eventual triunfo del sistema de organización tipo fábrica para la elaboración de mercancías.

En efecto, la aparición de las máquinas, herramientas movidas por una fuente de energía alterna a la fuerza humana, marcó el comienzo de las transformaciones de carácter radical que se dieron en la forma en que se producían mercancías hasta el momento. La fabricación a través del uso de maquinarias creó las condiciones para la producción y el consumo en masa, característicos de la época actual. Este fenómeno inició la organización de las fábricas como se le conoce hoy día y dio origen además a la clase obrera moderna, mejor conocido a partir de los escritos de Karl Marx, como proletariado.

Con la incorporación de la maquinaria en al ámbito fabril se aumentó significativamente la cantidad de mercancías a producirse, a la misma vez que se disminuyó también de manera significativa el tiempo que se tomaba producir dichas mercancías. La producción mediante el uso intensivo de maquinaría no solamente aceleró la producción, sino que transformó la producción misma, especialmente en lo que a la organización del trabajo en el contexto fabril se refiere, ya que disminuyó dramáticamente el trabajo manual, substituyéndole por el la fuerza y trabajo de la máquina, lo cual dio paso a la llamada línea de producción y la producción en masa o en serie.

La máquina permitió la eliminación de ciertas tareas realizadas por manos diestras o por trabajadores artesanales, permitió también la simplificación de tareas complejas en varias operaciones simples que cualquier obrero poco diestro podía realizar. Ello produjo a su vez una reducción significativa de los costos en producción y permitió elevar la producción y las ganancias de los propietarios de las fábricas. En segundo lugar, pero no menos importante, esta la introducción y aplicación de la maquinaria o motores movidos por vapor al campo de la transportación, tanto en el ámbito de lo terrestre como en lo marítimo, tuvo una repercusión trascendental inmediata, tanto en los procesos de la transportación y comercialización de las mercancías producidas en masa en las fábricas, como también significó un cambio radical a nivel socio-cultural en la vida de los ciudadanos de la sociedad industrial.

Para la misma época, la electricidad también comenzó a utilizarse con fines industriales. Los estudios científicos, estimulados por los gobiernos en las universidades y financiados por las empresas, lograron obtener algunas materias con procedimientos químicos realizados en los laboratorios. Estos nuevos productos, como el caucho y el salitre sintético, abrieron un campo ilimitado al desarrollo científico y tecnológico. Por otra parte, los trenes se convirtieron en la súper empresa del siglo XIX y el automóvil se convirtió en la súper empresa del siglo XX. Ambos vehículos forman parte de los procesos comerciales-industriales que se generaron a partir de la revolución industrial. El nuevo sistema industrial exigió además un cambio radical en el mundo de las finanzas y del llamado capital financiero. Las antiguas sociedades integradas con capitales familiares fueron cediendo ante la aparición de las grandes sociedades anónimas, indispensables para costear los gastos que demandaban la fabricación de las máquinas, la construcción de ferrocarriles y la producción de nuevas y más mercancías en diversos renglones, incluyendo el renglón de las armas y equipo bélico.

La gran acumulación de capital promovida por estos procesos dio paso al nacimiento de los grandes bancos internacionales y la industria financiera. El surgimiento del crédito bancario dio paso a su vez el que los empresarios emprendieran obras y proyectos cada vez más costosas y más rentables.

El capitalismo, como sistema económico se fue así afianzando paulatinamente a lo largo del Siglo XIX, bajo el control de los empresarios capitalistas y el mundo de las finanzas.

Relaciones de producción, organización del trabajo y los problemas sociales:

Como suele suceder en toda revolución en el orden socio-económico, las transformaciones económicas que originadas por la Revolución Industrial alteraron de forma profunda las estructuras sociales vigentes y en especial las relaciones de producción y la organización del trabajo, así como la vida en general de las personas. En las zonas rurales, los campesinos comenzaron un proceso de desvinculación de sus señores feudales, convirtiéndose paulatinamente en trabajadores por jornal cuyo trabajo se retribuyó con un salario. En las ciudades, el artesano que trabajaba en su propio taller se trasladó a las fábricas en calidad de obrero asalariado.

Gradualmente muchas personas pasaron a depender de los empresarios propietarios de las fábricas en las zonas urbanas, surgiendo así tanto la clase trabajadora u obrera, como también los diversos problemas asociados las nuevas relaciones de producción y las condiciones de vida de la clase obrera. Por ejemplo, el éxodo rural hacia la ciudad y las fábricas generaron múltiples problemas: hacinamiento, gran mortalidad infantil, entre otros. La clase trabajadora concentrada en las zonas urbanas alrededor de las zonas industrializadas de las ciudades se encontró sometida duras condiciones laborales y de vida. El trabajo se realizaba en jornadas superiores a las 15 horas diarias en fábricas donde los trabajadores no tenían facilidades algunas y muy poco o ningún descanso. Muchas fábricas contrataban además, a mujeres y niños.

El trabajo era también inseguro, ya que la contratación del obrero se daba muchas veces diariamente.. Tampoco existían leyes de previsión social ni sobre seguros para el trabajador. Durante esta época, el Estado consideraba que toda intervención del gobierno para solucionar los problemas surgidos entre el capital y el trabajo era perjudicial e injusta, porque se debía, sobretodo, la libertad de los individuos. Aunque en Inglaterra, en 1802, se prohibieron los horarios que excedieran las 12 horas, y en 1819 el trabajo de niños menores de 10 años, solamente a mediados del siglo los gobiernos publicaron las primeras leyes sociales favorables a los obreros. Estas disposiciones fueron resultado de la presión de algunos intelectuales cuyos escritos despertaron un sentimiento humanitario, y de los movimientos organizados de los trabajadores. Las primeras fueron las diversas corrientes del “socialismo utópico”. Entre sus exponentes se destacaron : Saint-Simon, Fourier, Proudhon, Owen. Todo esto causo una reacción violenta por parte del sector obrero ante la situación, lo cual dio paso, por una parte al surgimiento de sindicatos y uniones de trabajadores con el fin de resistir a la clase empresarial y búsqueda de mejores condiciones laborales, como también a toda clase de manifestaciones y huelgas. Nuevas doctrinas socio-políticas y económicas producto de las nuevas condiciones socio-económicas:

Las nuevas condiciones socio-económicas en las sociedades europeas, especialmente el hecho de la explotación descarnada de la clase obrera por parte del capital, así como las grandes desigualdades socio-económicas producidas por el sistema, crearon las condiciones para el florecimiento de nuevos movimientos económico-sociales e ideas que buscaban cambios sociales en busca de una sociedad más justa y equitativa. Surgen así diversas versiones del socialismo. Primeras versiones del socialismo: Entrado el siglo XIX el capitalismo industrial se había consolidado tanto en los países europeos como en EEUU. Igualmente las nuevas relaciones de producción, la nueva clase socio-económica obrera y la burguesía industrial dominaban la escena del conflicto. La nueva clase obrera promovió una gran cantidad de movimientos sociales en varios países de Europa, entre los que se destacan la Revolución de 1848 y la Comuna de París de 1871, ambos en Francia. Como consecuencia del auge del capitalismo nace el socialismo, una ideología política que atacaba los fundamentos del capitalismo como doctrina económica y social. Los representantes más importantes de esta nueva doctrina social fueron Robert Owen, en Inglaterra y Saint-Simón, Charles Fourier y Blanc, en Francia. Su ánimo general fue la filantropía, tratar de dar solución a la “cuestión social” a través de fábricas colectivas, talleres nacionales y falansterios o “comunidades socialistas”. Los socialistas utópicos no constituían pensadores de tendencias homogéneas, sino que eran animados por su buena voluntad individual, lo que explica en parte el fracaso de sus intentos. El socialismo científico o marxismo: A diferencia de los primeros socialistas, Karl Marx y su amigo, Friedrich Engels se dieron a la tarea de analizar (científicamente) el origen de la problemática socio-económica y proyectar consecuencias a largo plazo de ella, elaborando una teoría socio-económica y política. Andando el tiempo a las ideas producidas y promovidas por estos dos pensadores (especialmente por Marx) se le da el nombre de Marxismo-Comunismo. Algunos de los textos más importantes del socialismo científico son los siguientes; Principios del comunismo(1847), escrito por Federico Engels, el Manifiesto del Partido Comunista (1848) escrito por Federico Engels y Carlos Marx, y la obra magistral de Carlos Marx, Das Capital (1867-1895). En este último Marx sostiene que la base y motor del desarrollo histórico es la economía (infraestructura) y que es complementada con el aparato jurídico-cultural (superestructura) que contribuye a consolidar un determinado sistema productivo.

Carlos Marx planteaba, entre otras cosas lo siguiente: a) El derrocamiento revolucionario (violento) de la burguesía; b) la abolición o desaparición de esta clase; c) la creación de una nueva sociedad que no tuviera ni clases sociales ni propiedad privada, sino que la propiedad fuese común a todos; d) la llamada dictadura del proletariado al mando de un nuevo Estado socialista que dirigirá la revolución.

Marx: Alienación e ideología

Alienación e ideología

Es en los “Manuscritos económico-filosóficos” y en “La ideología alemana”, escritas en 1844, la primera, y en 1845, la segunda, (ésta en colaboración con Engels), pero que no fueron publicadas hasta 1932, donde se encuentran los principales análisis de la naturaleza de la alineación del ser humano. El extrañamiento del sujeto en el proceso de su objetivación había sido ya estudiado por Hegel, pero será a raíz de la crítica de la noción de alineación mantenida por Feuerbach como irá perfilando Marx su propia interpretación de la naturaleza de la alineación en el ser humano.

Pero esta noción de alienación, que Feuerbach restringía al ámbito religioso, Marx la extenderá a todas las esferas de la actividad humana, empezando por la actividad esencial del ser humano: la producción de bienes para la satisfacción de sus necesidades. Producir es la actividad esencial de los humanos, lo que los distingue de otras especies animales. Producir significa transformar la Naturaleza, y al transformar la Naturaleza el ser humano expresa su rasgo esencial. No se limita a tomar de la Naturaleza, sino que deliberadamente busca modificarla. De ahí que el trabajo sea el concepto fundamental para entender al ser humano. El trabajo, como actividad productiva libre, es la actividad en la que el ser humano expresa su humanidad, su verdadera naturaleza. Todo lo producido de esta forma -un vestido, una estatua, una casa- es la esencia de la vida humana convertida en un objeto físico y, por tanto externo al productor. En la sociedad industrial, el trabajador no controla el producto de su trabajo. El producto en el que se objetiva su trabajo no le pertenece, convirtiéndose así en algo extraño, ajeno al trabajador: su actividad transformadora no le pertenece, no es considerada como suya, sino que deviene propiedad de “otro”. “El objeto que el trabajo produce, su producto, se enfrenta a él como un extraño, como un poder independiente del productor… el trabajador se relaciona con el producto de su trabajo como con un objeto extraño”, dice Marx en los “Manuscritos económico-filosóficos”. Además, en la medida en que el producto se convierte en una mercancía, el trabajo objetivado en él es tratado también como mercancía, por lo que el mismo sujeto productor, cuya actividad se halla objetivada en la cosa, en el objeto producido, se ve sometido a un proceso de reificación, de cosificación, mediante el que el termina por ser considerado simplemente como cosa, como mercancía.

“¿En qué consiste entonces la enajenación del trabajo? Primeramente en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo, arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo, fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. Su carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe una coacción física o de cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la peste. El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de autosacrificio, de ascetismo” [ Marx, "Manuscritos económico-filosóficos" ]

El trabajo se convierte, pues, en una actividad alienada y alienante, cuando los seres humanos producen objetos sobre los cuales ya no ejercen ningún control, que no ponen de manifiesto su humanidad, ya que no resultan de su libre actividad, sino de una actividad que es “para otro”, que ya no les pertenece porque le pertenece a quien haya pagado su salario, y de la son despojados. De esta manera es el capitalista el que, con la apropiación del producto, se apropia de la actividad de los demás, resultando para ellos una actividad enajenada, alienada. Además, el objeto producido se vuelve contra su creador, puesto que sirve para enriquecer al capitalista y aumentar su poder sobre el proletario. De este modo la actividad productiva se convierte en una actividad realizada bajo “dominación, coerción y el yugo de otro hombre”. Los seres humanos en vez de relacionarse entre sí cooperativamente lo hacen competitivamente. El amor y la confianza mutua se ven reemplazadas por el comercio y el intercambio de y como mercancías. Los seres humanos no reconocen en el otro una naturaleza humana común: ven a los otros como instrumentos para satisfacer sus intereses egoístas. La humanidad, bajo la explotación del trabajo asalariado, aparece escindida, separada en dos partes que no reconocen su común humanidad.

La explotación del trabajador se produce por partida doble; en primer lugar, el capitalista lo explota al apropiarse de la materia prima y de los medios de producción, así como de la plusvalía producida por el trabajador; pero en segundo lugar, lo explota como mercancía, considerándolo un mero apéndice de la maquinaria, una pieza más del sistema de producción. En esta segunda forma de explotación, el trabajador pierde toda autonomía personal y toda posibilidad de encontrar satisfacción en el trabajo. El capital no sólo se apropia de la plusvalía sino que se convierte en una fuerza tangible que exprime la vida misma del trabajador y que mutila sus talentos: el trabajo, su propia actividad, se convierte en el medio de su esclavitud, de su alienación.

Pero la alienación no sólo se da en el terreno de la actividad productiva, del trabajo. Además de la alienación económica, estructural y radical en la sociedad capitalista, derivan de ella otras formas de alienación, como la social, (a través de la división de la sociedad en clases), la política (con la división entre la “sociedad civil” y el “Estado”) de las que, a su vez derivan otras formas de alienación ideológica, (como la religiosa y la filosófica) que buscan justificar la situación real de miseria para la mayoría y, al mismo tiempo, confundir y mistificar la realidad, creando una falsa conciencia de la misma.

La última fase de la alienación es, pues, la alienación ideológica. En ésta el trabajador cree que es legítima la apropiación de la plusvalía por parte del capitalista. El trabajador cree que, como el capitalista posee legítimamente los medios de producción (talleres, maquinaria, fábricas…), tiene una pretensión o un derecho fundado para apropiarse una parte de su trabajo, de una parte de su actividad, de una parte de su vida. A su vez, se considera legítima la posesión de los medios de producción porque deriva de una apropiación legítima de plusvalías en etapas anteriores, construyéndose un círculo vicioso en los procesos de legitimación de la explotación. La eficacia de la explotación capitalista descansa sobre la noción de legitimidad: presentarse ante las conciencias de los explotados como moralmente justificables.

La ideología es una forma de ver el mundo que satisface los intereses de los explotadores. La ideología es una falsa conciencia , una representación inadecuada de la realidad a fin de que los explotados consideren naturales y por tanto justificables e inevitables sus condiciones de vida: “siempre ha habido ricos”, “es natural que el amo se lleve una parte de la cosecha: es el dueño de la tierra, al fin y al cabo”, son expresiones que manifiestan la aceptación de la ideología dominante por parte de los dominados. La ideología se constituye en la culminación del proceso de alienación.

TOMADO DE: http://www.webdianoia.com/contemporanea/marx/marx_fli_alien.htm

Nueva lectura

Además de realizar lectura a continuación, deberá realizar lectura, “La Alegoría de la Caverna de Patón”. La misma esta disponible mediante enlace a la derecha en este blog.

Niños ferales y el entorno social

 

Muchas son las historias, mitos o leyendas que nos cArchivo:Adventures of Tarzan - Elmo Lincoln.jpguentan sobre  niños que son criados por animales en medio de la selva o apartados de la civilización   humana. Tarzán, personaje creado por Edgar Rice Burroughs, que apareció  en la novela “Tarzán el rey de los monos”, un niño criado por gorilas en medio de la selva africana, es uno de los personajes de ficción literaria más populares que encarna este tipo de historias. En este caso el niño llamado Tarzán, es el hijo huérfano de una pareja de aristócratas ingleses abandonados en una selva africana. Cuando estos mueren, Tarzán es adoptado y educado por los gorilas.

La mitología clásica también presenta la historia de Rómulo y Remo, unos gemelos destinados a fundar Roma, que fueron adoptados y amamantados por una loba luego de ser abandonados por su madre. 

Sin embargo, han existido y existen historias reales de niños salvajes o “ferales”.  Se le denomina niño feral o  niño salvaje a una persona que ha vivido apartada de la sociedad durante un largo período de su infancia. Esta categoría incluye; a) personas que no han tenido el más mínimo contacto humano durante años y que han sobrevivido en la selva (algunos al cuidado de animales salvajes, como los lobos); b) niños en áreas urbanas que han sido confinados  en sus hogares por sus parientes donde solamente se les alimentaba pero sin prácticamente ningún otro contacto humano; c) niños que han sido descuidados por adultos en el entorno urbano o rural y que  han sido adoptados,  cuidados y alimentados por animales domésticos, como perros.

 Varios son los casos documentados que han sido muy estudiados por investigadores sociales en el área de la educación y la medicina por el gran interés sociológico, médico y lingüístico que dichos casos representan para la comunidad académico-científica.

Algunas de las características que estos niños presentan al encontrárseles y sacarlos del entorno donde han permanecido aislados de la sociedad son las siguientes: hirsutismo, imposibilidad de hablar y dificultad para caminar erguidos de forma permanente. Estos niños muestran poca sensibilidad al frío y al calor, visión nocturna y sentido del olfato muy desarrollado; imitan sonidos de animales y prefieren la compañía de éstos a la de los humanos; olfatean la comida que van a ingerir, duermen del anochecer al alba, de acuerdo con las estaciones; y parecen ser sexualmente indiferentes. De todas formas, estas características dependen del momento en que los abandonen y los encuentren y del grado de interacción con animales y con personas durante su período al margen de la sociedad.

Resulta claro para los investigadores de este fenómeno que el grado de aislamiento o el tiempo que los infantes pasan fuera del entorno social resulta determinante la hora de querer re-integrar a estos niños a la sociedad. Entre más temprano ocurre el  aislamiento del infante y más tarde se le rescata mucho más difícil se ha hecho el proceso de reintegrar o simplemente integrarles  a la sociedad.

 En efecto, los investigadores han documentado bien lo frustrante y lo casi imposible que resulta el intentar educar a estas criaturas una vez son rescatados, dado que estos no han tenido contacto con otros seres humano, con el entorno social y especialmente porque ha permanecido separados por demasiado tiempo de las estructuras elementales y básicas del lenguaje, lo que les imposibilita aprender de la manera común y corriente que aprenden los humanos en el entorno social. Los intentos por enseñar a dichos  niños un idioma, ya sea hablado o por señas, han tenido éxito muy limitado. Algunos de ellos han regresado de la naturaleza imitando sonidos y comportamientos animales y no muestran interés alguno en el idioma de los humanos. Otros han aprendido un vocabulario extremadamente limitado (de menos de 30 palabras) y una gramática rudimentaria.

Los casos que se han documentado han servido a sus estudiosos, especialmente a los lingüistas a adquirir y documentar una serie de información que de lo contrario sería difícil obtener, porque requería del tipo de investigación que es imposible realizar por claras razones de índole ética. ¿Qué sucede cuando se le priva a un humano del entorno social, de la sociedad y del lenguaje durante sus años de infancia? Sólo los casos fortuitos de niños ferales le han arrojado luz a la ciencia respecto a este asunto.

Los estudios de estos casos advierten que existen, como sugerimos, una gran cantidad de factores que inciden en la capacidad de estos niños de ser insertados exitosamente en la sociedad, tales como: la edad a la que fueron separados del contacto humano, el tiempo que pasaron sin hablar, la estimulación mental mientras estuvieron lejos, a qué edad son rescatados, con qué  tipo de animales estuvieron en contacto, el grado de descuido humano hacia los niños, la zona en se extraviaron o cuán cerca o lejos estaban de la civilización, etc.

La ciencia ha venido, a través del tiempo, formulando ciertas teorías con respecto a la posibilidad o no de que estas criaturas logren exitosamente adquirir o aprender una lengua. Entre ellas esta la  hipótesis del período crítico. Esta establece  que los humanos tienen una “ventana de oportunidad” para aprender su primer idioma: si ese período transcurrió sin exposición al lenguaje y sin poder practicarlo, la oportunidad se perdió para siempre.

Este nombre hace referencia a la etapa de formación física del cerebro más que a la cantidad de interacción social a esa edad. No hay una conclusión definitiva en este debate, ya que los estudios y evidencia  no parecen ser concluyentes. Sin embargo, lo que si resulta evidente es que  estos niños no consiguen desarrollar plenamente lo que llamamos lenguaje. Casos famosos, como el de Víctor de Aveyron, encontrado en el sur de Francia en 1800, a una edad de aproximadamente doce años, confirman este dato. Víctor  pese a que vivió 28 años más, aprendió a obedecer algunas órdenes habladas pero nunca dio señales de comprender el lenguaje como una estructura gramatical y, ciertamente, nunca consiguió hablar, aunque producía algunos sonidos distintivos. Otro caso como el de Kamala, hallada a los ocho años en la India junto con su hermana Amala de 18 meses (que murió poco después), logró apenas reunir un vocabulario de unas 40 palabras antes de su muerte a los 16 años de edad.

Una de las caracteristicas  humanas que ha tenido gran repercusion en nuestra evolucion y el el desarrollo de la sociedad human es gran vulnerabilidad e  indefensión que tienen los recién nacidos hum,anos en compracion con el resto de los animales.  Ello junto a la  prolongada infancia humana, proceso conocido como “neotenia”, se ha teorizado que  se produjo entre los humanos dándonos, como individuos, un precioso tiempo necesario para aprender y formarnos en la cultura y sutilezas sociales peculiares de nuestra especie. Pero lo que parecen habernos enseñado los niños ferales es que sin el entorno social, esa preparación genética es inútil. Esto explicaría el fracaso de Joseph Singh, quien encontró a Kamala y Amala y que pretendía “liberar” a las niñas de las cualidades lupinas que, según él, impedían que surgieran sus cualidades humanas.

Ciertamente, el lenguaje es uno de los grandes misterios de la evolución humana. El mismo es considerado una característica esencialmente humana, que nos define como tal y que nos da, entre otras cosas, como dice Aristóteles, la facultad para establecer lo que es bueno y lo que es malo, lo que nos conviene o no y lo que es justo o injusto; es decir, nos proporciona la capacidad ética. Lo fisiológico y lo neurológico se combinan de menera misteriosa para producir el llamado lenguaje. El entorno social parece ser, sin embargo, el elemento principal que hace posible que se produzca la magia de la palabra en los seres humanos y ello solamente se logra si estamos en contacto con los demás seres humanos.

FAVOR BUSCAR INFORMACION ADICIONAL SOBRE LOS  “Niños FERALES”

Notas para reflexionar respecto al problema del prejuicio

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Norberto Bobbio: filósofo italiano Norberto Bobbio (1909-2004); uno de los grandes pensadores de este siglo escribió lo siguiente acerca del prejuicio.  

¿Qué es el prejuicio?

   por Norberto Bobbio 

 

Nosotros normalmente llamamos “prejuicio” a una opinión o conjunto de opiniones, a veces también a una doctrina, que es aceptada acrítica y pasivamente (…) cuyo dictamen aceptamos sin discutirlo (…) sin verificarlo, por inercia, por respeto o por temor, y la aceptamos con tanta fuerza que resiste toda refutación racional; es decir, a toda refutación que se haga recurriendo a argumentos racionales (…) En general puede decirse que [el prejuicio se] distingue de toda aquella opinión errónea que puede ser corregida mediante los recursos de la razón y la experiencia. Precisamente porque no es corregible o es menos fácilmente corregible, el prejuicio es un error más tenaz y socialmente más peligroso.  Existen distintas formas de prejuicio. Una primera distinción útil es aquella que se debe hacer entre prejuicios individuales y prejuicios colectivos. No nos interesan los prejuicios individuales como las supersticiones, las creencias idiotas en la mala suerte (…etc.). No nos interesan, porque (…) no tienen la peligrosidad social de los prejuicios colectivos. Denomino prejuicios colectivos a los compartidos por todo un grupo social que conciernen a otro grupo social. La peligrosidad de los prejuicios colectivos depende del hecho de que muchos conflictos entre grupos, que incluso pueden terminar en violencia, derivan del modo distorsionado en el que el grupo social juzga al otro, generando incomprensión, rivalidad, enemistad, desprecio o mofa. Generalmente este prejuicio es recíproco, y tanto de una parte como de la otra es tanto más fuerte, cuanto más intensa es la identificación por parte de los miembros individuales con el propio grupo. A esta identificación-contraposición contribuye precisamente el prejuicio, es decir, el juicio negativo que los miembros de un grupo hacen de los caracteres del grupo rival. Nos ocupamos del prejuicio colectivo por sus consecuencias nocivas. La consecuencia principal del prejuicio de grupo es la discriminación (…) ¿Qué significa discriminación? “Discriminación” significa algo más que diferencia o distinción porque siempre se utiliza con una con una connotación peyorativa (…) injusta e ilegítima. ¿Por qué injusta e ilegítima? Porque va contra el principio elemental de la justicia (…) el proceso de discriminación no termina ahí, sino que se completa en otra fase, que es la verdaderamente decisiva. Para que la discriminación despliegue todas sus consecuencias negativas no basta que un grupo, sobre la base de un juicio de valor, afirme ser superior a otro. La consideración de la superioridad de una raza sobre otra comprende otro paso decisivo en el proceso de discriminación: sostiene que precisamente sobre la del juicio que una raza es superior a otra, la primera debe mandar, y la segunda obedecer, la primera dominar, la segunda ser sometida, la primera vivir, la otra morir.